Crisis sin Precedentes en la DDC Cusco: Obras Arqueológicas Paralizadas y Millones sin Ejecutar
CUSCO, PERÚ – La Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco se encuentra sumida en una profunda crisis administrativa, con más de mil obreros de proyectos de inversión arqueológica paralizados y una alarmante cifra de S/. 38 millones de presupuesto sin ejecutar. Esta situación, que se extiende por más de 50 días, pone en grave riesgo la conservación del invaluable patrimonio cultural de la región.
Trabajadores y sindicatos han levantado su voz en protesta frente a la institución, señalando al director interino, Diego Pajares, como el principal responsable de la inacción. Acusan a su gestión de detener diez obras arqueológicas clave, a pesar de contar con los recursos económicos necesarios. Esta parálisis no solo afecta la integridad de monumentos y centros ceremoniales históricos, sino que también impacta negativamente en la economía de un millar de familias cusqueñas.
La complejidad de la situación se intensificó con la renuncia del jefe de la Unidad de Gestión de Inversiones (UGI), un área vital que operaba con una plantilla mínima. El Sindicato de Trabajadores de la DDC (SINTRADDC) ha desmentido las alegaciones de la dirección sobre supuestos impedimentos legales para la contratación de personal, revelando la disponibilidad de los S/. 38 millones destinados a 39 inversiones bajo administración directa para el presente año fiscal. Sin embargo, la ejecución de gasto al finalizar el primer trimestre es nula, lo que amenaza la asignación de futuros recursos.
A la inactividad operativa se suma una antigua demanda por la precariedad laboral. Los especialistas en conservación y puesta en valor del patrimonio denuncian el estancamiento salarial y la inestabilidad de contratos, condiciones que contrastan con la alta especialización requerida para intervenir en monumentos nacionales. La partida del responsable de la UGI, quien documentó haber trabajado jornadas extensas sin poder presentar sus planes de acción, subraya una fractura administrativa interna que obstaculiza la toma de decisiones técnicas urgentes.
De continuar esta situación, el impacto para el patrimonio cultural de Cusco podría ser irreparable. La falta de liquidación de obras y el riesgo de fuga de personal altamente especializado en conservación y arqueología sitúan a la gestión actual en el centro de severas críticas por parte de la sociedad civil y los gremios. La inacción institucional no solo compromete la riqueza arqueológica de la región, sino que también amenaza el cumplimiento de las metas fiscales de la DDC, evidenciando una vulnerabilidad sin precedentes para uno de los tesoros culturales más importantes del mundo.